Sé que a muchos les sorprenderá ver este mensaje en mis cuentas, pero me cansé de vivir bajo una espada de Damocles. Me cansé de sentir ese peso constante que nos quita el sueño a los hombres y mujeres con voluntad, valentia y criterio de libertad. No puedo seguir permitiendo que la inacción me embargue; individualmente tengo mucho menos que perder de lo que ya estamos perdiendo colectivamente: la libertad de nuestro país, el futuro de nuestras familias y el porvenir de una Venezuela que alguna vez vimos florecer.
La supuesta revolución terminó por destruir al país, transformándolo en un estado empobrecido donde el colapso constante de los servicios públicos, especialmente de la electricidad, destroza a diario la economía y la tranquilidad de los ciudadanos.A pesar de esta realidad innegable, personajes como Diosdado Cabello insisten en engañar a la población. Se muestran en mítines portátiles e intentan motivar a los pocos que lo siguen a participar en próximas elecciones, ignorando de forma cínica que todo el país conoce y siente el inmenso rechazo que existe hacia ellos y, de manera muy especial, hacia la figura del propio Cabello.
La manifestación ciudadana y el profundo rechazo hacia el régimen se han convertido en la respuesta natural de una sociedad agotada por el colapso sistemático de su calidad de vida. A pesar de los intentos de propaganda y el control social, el descontento popular se evidencia diariamente de diversas formas en todo el territorio nacional.
Las expresiones de este rechazo colectivo se agrupan en Protestas por servicios básicos donde las comunidades con menos recursos se organizan de manera espontánea para reclamar por los apagones prolongados, la falta de agua potable y la escasez de combustible.
Desde hace rato se nota la desconexión con las convocatorias oficiales, los mítines del partido de gobierno lucen cada vez más vacíos o dependen exclusivamente de la movilización forzada de empleados públicos, evidenciando la pérdida de base social. La resistencia en redes sociales, donde las plataformas digitales se han transformado en el canal principal para denunciar la censura, documentar las fallas del Estado y desmontar la narrativa oficial en tiempo real, ante la cobardía de los medios tradicionales, especialmente los que funcionan bajo concesión del estado. El rechazo a las figuras clave , especialmente
a la figuras de la cúpula como Diosdado Cabello y otros regionales que concentran los niveles más altos de reprobación, siendo abucheados o rechazados firmemente cada vez que intentan simular cercanía popular.
En los últimos años, el país ha entrado en una zona oscura y catastrófica que se ha vuelto especialmente letal para nuestros adultos mayores y criminal para nuestra juventud. Por eso, hoy decido manifestar públicamente mis ideas y mis motivaciones. Deseo que juntos, como ciudadanos, elevemos la voz desde este humilde territorio, una tierra agraciada y bendecida por Dios que tiene el orgullo de producir el alimento que sostiene a casi todo el país.
Mi única intención es crear conciencia: debemos luchar unidos para construir la Venezuela que todos merecemos.
Con el respaldo de más de 60 años viviendo y trabajando en esta tierra, pongo mi nombre, mi preparación, mi experiencia y mi voluntad a la disposición de mis amigos y de todo el colectivo para ayudar a realzar, una vez más, el progreso de nuestra tierra y de nuestra nación.
Es el momento.
Mientras otros se apalancan en la huerta de los recuerdos, bañándose de Gloria, yo apuesto a la nueva Venezuela a la juventud, a ese futuro, que durante años he apostado y seguiré haciéndolo, ayudándolos a formarse y convirtiéndose en los hombres y mujeres, honestos, preparados y capaces que puedan dirigir al país.
Saavedra. Saavedra; ese soy yo.